La mayoría de empresas que acuden a nosotros han cometido uno de estos dos errores: instalar demasiadas cámaras de vigilancia sin criterio técnico, generando costes de almacenamiento innecesarios y grabaciones que nadie revisa; o instalar el mínimo para ahorrar, dejando zonas ciegas críticas que inutilizan el sistema en el momento que realmente importa. Un sistema de videovigilancia para empresas bien diseñado no depende del número de cámaras, sino de la cobertura real que ofrece. Y eso solo se determina con un análisis previo de la instalación.